Juegos para ayudar a tus hijos a aprender inglés
Elegir juegos para ayudar a tus hijos a aprender inglés funciona mejor cuando cada actividad tiene un objetivo pequeño: comprender una instrucción, recordar cinco palabras o formular una pregunta. No hace falta convertir la casa en un aula ni corregir cada error. Bastan diez o quince minutos, materiales cotidianos y una dificultad ajustada a la edad. El juego aporta repetición sin que parezca un examen, pero necesita cierta continuidad. En esta guía encontrarás una forma sencilla de organizar las sesiones, propuestas para distintas edades y actividades que podéis adaptar al nivel de vuestro hijo.
📥 Juegos de inglés en familia
Tarjetas prácticas para hablar, moverse y jugar con objetos cotidianos.
Déjanos tu email y te enviaremos el PDF.Sin spam: el PDF y un breve recordatorio. Baja cuando quieras.
Qué conviene saber antes de empezar
Los juegos para ayudar a tus hijos a aprender inglés deben practicar algo que el niño ya ha visto o puede entender con una breve demostración. Si aparecen demasiadas palabras nuevas a la vez, dedicará su atención a descifrar las reglas. Es preferible presentar cuatro animales, por ejemplo, y jugar después con instrucciones como Point to the lion, Where is the frog? o Hide the bear.
Durante el juego, corregid solo los errores relacionados con el objetivo del día. Si está practicando colores y dice two red car, podéis responder Yes, two red cars sin detener la partida. Así oye la forma correcta y mantiene las ganas de participar. Al terminar, anotad qué entendió sin ayuda y qué conviene repetir otro día.
Cómo organizar una sesión breve en casa
Al preparar juegos para ayudar a tus hijos a aprender inglés, seguid una secuencia estable: dos minutos para recordar palabras, ocho o diez para jugar y otros dos para cerrar. Explicad las reglas en español si hace falta; el aprendizaje está en las palabras e instrucciones que se practican, no en comprender una explicación complicada en inglés.
La duración y el papel del adulto cambian con la edad. Esta comparación sirve como punto de partida y puede ajustarse según la concentración, el cansancio y la experiencia del niño.
Conviene terminar mientras aún hay interés. Una sesión corta que se repite tres días suele ser más manejable que una actividad larga que acaba en frustración. Guardad las tarjetas o los objetos en una caja para poder retomarlos sin preparar todo desde cero.
Ejemplos adecuados para cada edad
Para adaptar los juegos para ayudar a tus hijos a aprender inglés, cambiad la exigencia lingüística, no solo el aspecto del material. Entre los 4 y los 6 años funcionan las órdenes con movimiento: Jump, Turn around, Touch something blue. El adulto hace primero la acción y después deja que el niño dé alguna instrucción.
Entre los 7 y los 9 años podéis jugar a adivinar objetos con preguntas cerradas: Is it big?, Is it in the kitchen?, Can you eat it? A los 10-12 años, añadid descripciones y comparaciones: elegir el mejor transporte para un viaje o explicar qué personaje es más valiente y por qué.
Con adolescentes en edad escolar, evitad materiales demasiado infantiles. Proponed crear el tráiler de una película, resolver un misterio con pistas o defender dos opciones durante un minuto. Si Cambridge YLE o KET forma parte de los objetivos familiares, estos juegos pueden reforzar vocabulario y soltura, pero no sustituyen una preparación específica para el examen.
Seis actividades prácticas con materiales cotidianos
No necesitáis comprar un juego especial. Folios, notas adhesivas, juguetes, envases y el móvil pueden convertirse en recursos útiles. Antes de empezar, elegid entre cinco y ocho palabras o una estructura, como There is/There are, Can I have...? o el pasado de verbos frecuentes.
- Búsqueda por pistas: esconded un objeto y dad indicaciones como It is under something brown. Después, el niño prepara las pistas.
- Tienda en casa: colocad varios objetos y practicad How much is it?, I’d like... y Here you are con monedas de papel.
- Memoria con parejas: emparejad una imagen con su palabra o una pregunta con su respuesta. Para ganar la pareja, hay que leerla en voz alta.
- Dibujo por instrucciones: una persona describe una escena sin enseñarla: Draw a small dog next to the tree. Luego comparáis el dibujo con el original.
- Historia por turnos: cada participante añade una frase. Podéis ofrecer conectores como first, then, but y finally.
- Detective de errores: escribid frases como She have two cats o Yesterday I go to school. El niño encuentra el error y propone la corrección.
Repetid una misma actividad con contenido distinto antes de cambiar de juego. Cuando las reglas ya son conocidas, el niño puede concentrarse en el inglés. También podéis darle a elegir entre dos propuestas: esa pequeña decisión reduce la resistencia sin perder el objetivo de aprendizaje.
Cómo combinar las clases online con el juego en familia
En una clase individual online, el tutor puede ajustar las preguntas, el ritmo y los apoyos visuales a la respuesta del niño. El alumno habla desde su ordenador o tableta, ve al tutor en pantalla y participa mediante imágenes, objetos, movimientos y conversación. Para una primera experiencia, conviene preparar los auriculares, comprobar la conexión y explicar que puede pedir que repitan una instrucción.
En las clases de LearnLink, nuestros tutores trabajan inglés general con niños de 4 a 15 años. Las actividades familiares pueden reforzar después el vocabulario visto en clase: cinco minutos de adivinanzas, una ronda de preguntas o una historia breve. La familia acompaña el proceso, pero no necesita asumir el papel del profesor.
Compartid con el tutor qué juegos interesan al niño y qué situaciones le cuestan. Esa información ayuda a conectar la clase con temas cercanos, mientras que en casa podéis mantener un ambiente relajado y observar si utiliza las expresiones con menos ayuda.
Para canciones, juegos o historias infantiles sobre la misma habilidad, British Council España — Inglés para niños puede complementar la práctica en casa.
Preguntas frecuentes sobre aprender inglés jugando
¿Cuánto tiempo debería jugar mi hijo en inglés cada día?
Entre cinco y veinte minutos pueden ser suficientes, según la edad y la capacidad de concentración. Un niño pequeño necesita sesiones más breves y activas; uno mayor puede mantener un reto más largo. La regularidad importa más que completar una duración fija. Si empieza a responder al azar, cambia constantemente de tema o se enfada, conviene cerrar el juego y retomarlo otro día.
¿Debo hablar siempre en inglés durante el juego?
No. Podéis explicar las reglas en español y reservar el inglés para las palabras, preguntas o instrucciones que queréis practicar. Al principio también sirven los gestos, las imágenes y los ejemplos. A medida que el niño reconoce la dinámica, incorporad expresiones habituales como Your turn, Choose a card o Try again sin exigir que entienda todo desde el primer día.
¿Tengo que corregir todos los errores?
No conviene interrumpir cada respuesta. Elegid uno o dos aspectos relacionados con el objetivo del juego y reformulad los demás errores de manera natural. Si el niño dice He like football, podéis contestar Yes, he likes football y continuar. Detened la actividad solo cuando el error impida entender el mensaje o cuando practicar esa forma sea precisamente la meta.
¿Sirven estos juegos si mi nivel de inglés es intermedio?
Sí. Los juegos para ayudar a tus hijos a aprender inglés no exigen que la familia hable con fluidez. Preparad de antemano unas pocas frases, comprobad la pronunciación con un diccionario con audio y utilizad instrucciones sencillas. Si no sabéis responder una duda, anotadla para consultarla después. Mostrar cómo se busca una respuesta fiable también enseña una buena estrategia de aprendizaje.
¿Qué hago si mi hijo no quiere participar?
Evitad convertir el juego en una obligación o usarlo como examen sorpresa. Ofreced dos opciones concretas, dejad que elija los materiales o permitid que dirija la primera ronda. También podéis empezar jugando los adultos mientras el niño observa. Si rechaza varias propuestas, revisad la dificultad: a veces la falta de interés aparece porque no entiende las reglas o teme equivocarse.
Una clase individual ayuda a entender el nivel y el ritmo de tu hijo — elige una clase de prueba.
Síguenos en Instagram LearnLink ES para más consejos prácticos para padres.




